martes, 19 de julio de 2011

El Enano Saltarín X: El abuelo Chencho

El relato titulado El abuelo Chencho es continuación de otros que recojo en los siguientes enlaces:
  1. Relato enlazado I
  2. Relato enlazado II
  3. Relato enlazado III
  4. Relato enlazado IV
  5. Relato enlazado V
  6. Relato enlazado VI. Las cuatro puertas
  7. Relato enlazado VII
  8. Relato enlazado VIII
  9. Relato enlazado IX
y ahora...

El Enano Saltarín, relatos enlazados
Don Fulgencio Rocaverde y Cascajos se sentía a vuelta de todo.
- Es la edad no te quepa duda, Chencho- se decía a menudo.

Aunque la edad, que tanto le pesaba, también le acercaba a la infancia en todos los sentidos. Un volver atrás físico y espiritual que lo más grande que traía era poder congeniar con los puñeteros críos:
- Y hacer lo que te dé la real gana, no se te olvide Chencho- mascullaba

Nunca le gustaron demasiado los renacuajos, pero ahora...
- ¿Qué es lo que dice tu nieta? ¿eh?, ¡esa sí que es lista!. Sale, sin lugar a dudas, al yayo Chencho- afirmaba para sí.

Fulgencio, tal y como a veces soltaba su nieta (¿de dónde sacaba la mocosa estas ideas?), se sentía parte de una función de marionetas donde algún imprudente movía los hilos por allá, lejos de El Enano Saltarín, lejos en el espacio y en el tiempo, en otro plano de existencia.

El Enano Saltarín era su refugio, cuando no estaba junto a su nieta ¡claro está!. La taberna de colores extrafalarios del callejón de La Perdiz, acogía a los más variopintos -por llamarlos de alguna forma- personajes, a cuál más peculiar.
- Como tú, viejo loco- murmuraba Fulgencio

Se sentía como en casa.
- ¿Dónde se puede estar mejor que aquí?- preguntaba a sus contertulios.

El Enano Saltarín... precisamente era ese el condenado cuento, de nombre impronunciable, que a su nieta le gustaba oírle narrar una y otra vez, incansable. Rumpelquin..., no, Rumpelchin..., no, ¡Rumpelstilzchen!!! ¡diablos!.

-¿Por qué los mejores personajes de los cuentos son siempre los que peor acaban?- reflexionaba- como la vida misma, como la mismísima vida.

-Engreido molinero, estúpida hija de molinero, codicioso rey... el más listo, el jodido enano que acaba con una pierna rota y sólo por tener mala leche- se replicaba

Pero a ella le gustaba escuchar la historia y a él contarla. Esperaba a quedarse dormida en el preciso momento en que el enano daba cabreado una violenta patada al suelo y la fastidiaba. Estaba convencido de que a la niña le gustaba el enano, a veces, Fulgencio cambiaba el final. El enano se llevaba consigo al bebé de la hija del molinero y le criaba él solito, como si fuese el mejor de los padres. Pero con este nuevo final le invadía la pena, él no era su padre.
- Un cuento dentro de otro cuento, Chencho, eso es tu vida- decía para sus adentros.

Fulgencio intuía que si no fuera por Alma, su nieta, nunca saldría de allí. En el Enano Saltarín podía beber el jugo de la vida, su querida absenta, despreocupadamente, sin reproche alguno de Carloto y eso que le había roto ya más de diez vasos. El tabernero acogía con su profunda mirada a cualquiera que se presentase en su casa.
-Y si no que se lo preguntasen a su clientela- cavilaba ausente -Irene, Jimena y aquella otra a la deriva, al idealista Leonardo, al boticario Floro, al melancólico Rafael sostenido por su eterno paraguas y ¡al puñetero mudo! con sus absurdas ocurrencias, esas que les intentaba colar a través del mono. La última todavía le cosquilleaba en la cabeza de lo aguda.
-¿Y si nunca hubo nada más que ésto?- preguntó el mono o el mudo Jacindo (¡vaya usted a saber!)

-gggjjjjjj......fffffhhhhppsssss!!!!!-  Fulgencio lanzó un hastiado gapo al escupidero y rió al pensar...
-Si me viese mi nieta...

- ¡Ah, NO! ¡carajo! si algo existe es mi Alma y está fuera de aquí- afirmó rotundo dando un sonoro puñetazo sobre la barra.

Fulgencio se levantó y salió corriendo por la puerta amarilla, aquella que momentos antes había utilizado un joven adicto a los libros para salir del Enano Saltarín. La puerta que daba paso a un mundo lleno de sorpresas.

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La historia CONTINUARÁ en el relato enlazado XI a cargo de Peri Lope. Aparecerá publicado el próximo 22 de julio ¡no os lo perdáis!. Peri tiene dos estupendos blogs literarios: Sin trama y sin final y La tienda de Lope.



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14 comentarios:

PEPE CAHIERS dijo...

Emotiva historia y digno homenaje a los abuelos a los que tanto debemos, aunque algunas veces se merezcan una escapada por alguna puerta imaginaria.

Layna dijo...

Pero que precioso relato!!! Me ha encantado la relación tan entrañable entre Jacinto y su nieta Alma, los diálogos que él hace consigo mismo, la manera que dejas constancia que cuando uno llega a cierta edad simplemente se hace sabio. Aixxss que bien, ya sé donde va esa puerta amarilla; a un mundo lleno de sorpresas... ¡¡¡Felicidades!!! Un beso

Peri Lope dijo...

Bueno, A-B-C, me ha gustado el relato. A ver si no lo destrozo. Vuelvo a los relatos entrelazados después de haber quedado descolgado en los últimos días ya que en Olmedo hemos entrado de lleno en la semana de teatro y es para mi una cita ineludible 8que no calculé cuando hubiera debido hacerlo). Así que espero que me sepan perdonar algunos compañeros de relato a los que, sinceramente, estoy leyendo ahora. De hecho he imprimido todos y lo tengo como lectura inspiradora (de resultado incierto).

A mi también me ha gustado mucho la nueva perspectiva. Van creándose capas, algunas veces unas explican a otras y se superponen y otras se añaden sin más, complicando -digo que enriqueciendo- la historia. A ver qué sorpresas podemos ofrecer.

Un saludo.
P.D. Publicaré en La Tienda De Lope.

El Tirador Solitario dijo...

Ja,ja estupendos esos abuelos, que me han recordado ligeramente a aquellos vejetes del palco de los teleñecos...

Veremos que pasa con la puerta amarilla...
Enhorabuena, amiga!!

A-B-C dijo...

Pepe Cahiers sí, los abuelos tan necesarios y tan cariñosos con los nietos, en general.

Layna muchas gracias por tan bonitos piropos, la inspiración viene, de todas formas, de los relatos previos. Sin ellos el yayo Chencho no estaría aquí.

Peri Lope gracias por especificar en cuál de tus estupendos blogs aparecerá el relato. Así que estás con mucho curro bloguero, eso es bueno, que no decaiga el teatro (un mundo maravilloso). A pesar de la escasez de tiempo, seguro que lo bordas. Da gusto leer tus blogs.

Tirador Solitario me gusta tu comentario, especialmente porque creí haberme pasado de melancólica y la comparación con los entrañables vejetes del palco de los teleñecos es un piropazo. Gracias por felicitarme y por llamarme "amiga" un calificativo siempre deseable que de tu puño y letra suena muy bien.

A todos, saludos y un placer teneros por aquí

natsnoC dijo...

Bueno, dentro de nada me toca, y lo reconozco: estoy acojonado (además de bastante perdido). Intentaré estar a la altura, pero será difícil.

Recuerdo ese cuento de los Grimm, y resumes muy bien en esa frase a los personajes...

Fulgencio y Alma, nuevas adiciones al rico mosaico de personajes que se ha ido tejiendo.

Blog A dijo...

ABC no sabía que eras tu en este blog, mira que soy tonta.
Me gusta tu relato.Es divertido y entrañable, has puesto otra vez a los personajes en la mesa.
Creo que no os lo hemos puesto nada fácil, las historias se han enredado cada vez más lo siento por los ultimos jajaj
un beso

Bapho dijo...

Me ha encantado, que historia más entrañable. Gracias por el homenaje a esa relación especial que se teje entre las diferentes generaciones en las personas de abuelos y nietos.

Muchos ánimos a Peri Lope con su historia, que ganas de leer más.

natsnoC estoy seguro que nos vas a sorprender y dejar un gran sabor al final de esta aventura.

A-B-C dijo...

natsnoC Seguro que estás a la altura de las circunstancias. Alma sí acabo de introducirla, no asé pasa con Fulgencio Rocaverde y Cascajos que lo introdujo JLín

Blog A puede ser porque cambio de look como de chaqueta buscando sentirme más cómoda con cada traje. Creo que el enredo, como tú dices, es el ingrediente básico del que ha salido mi relato. Sin él no hubiese sido posible.

Bapho tu relato aventuresco me gustó también mucho y, sobre todo, me ayudó sobremanera e inspiró. Ha sido un lujazo tenerte como creador del capítulo previo. ¡Gracias!

haideé dijo...

Así que: ¿por qué los mejores personajes son siempre los que peor acaban? :)
¡Cuantos adictos! jijiji...

Me alegra que hayas dejado a parte de tu sombra salir. Ahora mira a ver que más encuentras en este tu relato que te atañe tan de cerca.
Las distintas capas del inconsciente.

Los abuelos. Estando en Orense,, viajaba en un trenecito con niños que se entretenían jugando, y participé un poco de su juego. Algunos de los otros viajeros eran ancianos y me decían: ¡qué paciencia tienes! Si, ahora no todos los ancianos son pacientes y gustan de los niños. Como nos quieren comprar, ahora muchos de los que están en la tercera edad, tomar nota de esto, ya sólo quieren viajar, comer, vestirse, y sacar el máximo provecho de todo lo que se encuentran por delante. A los niños les dan dinero, es más fácil que hablar con ellos y responder preguntas para las que no tienen contestación. Y lo peor es que creen de verdad que no tienen nada que contar.

Difícil época nos toca vivir. Filigranas hay que hacer para no caer ante la ingente manipulación a la que estamos sometidos.
Más nuestra alma es sabia y busca aquello que necesita para despertar, con traspíes, pero ahí está, si :)
¿Verdad Amaya?
Un abrazo.

A-B-C dijo...

Hola haideé,

Como dirían los gestálticos, no me atrevería a aventurar "lo que es tuyo y lo que es mío" que, por otra parte, es lo que sucede cuando disfrutamos de la literatura o de otras obras creativas: qué parte es la que propone el autor y qué parte evoca la audiencia.

El abuelo Chencho es el abuelo Chencho, por suerte o por desgracia, no todos son así. Lo poco que pude disfrutar de mis abuelos (todos se fueron pronto en mi opinión) la gran parte de las veces fue grato. Cuando se fueron soñaba mucho con que estaban vivos. Quizá por eso mi aportación no es del todo objetiva. ¿Romanticismo en torno a los abuelos? probablemente.

Es un honor que me plantees a través del tema del post anterior, La sombra, algo que normalmente los periodistas plantean a los autores: la parte propia, autobiográfica o como quieras llamarlo, que hay en el personaje. Me gusta mucho la devolución, feedback decimos también en psicología, que una amiga -para mi referente importante en el ámbito de la psicoterapia- ha hecho sobre el tema de la sombra. La sombra es algo así como la cara oculta de la luna sin perder de vista que la parte luminosa no emite su propia luz. Me gusta porque da un potencial enorme al asunto éste que has recuperado aquí.

Y hablando de sombras, a veces me siento como un elefante en una cacharrería intuyendo de los colegas blogueros cosas que no son. La última: dar por hecho que una bloguera era de Valencia cuando, en realidad, es de Lleida y, así, muchos ejemplos.

Saludos,

Layna dijo...

No te sientas un elefante en una cacharrería, siéntente una bella flor en medio de un jardín. Lo bonito es intuir, imaginar, jugar a adivinar la vida de los demás en función de las pocas pistas que tenemos de ellos. A veces acertamos, a veces no, pero eso no tiene mayor importancia cuando hablamos de cosas superficiales. Seguro que en cosas más profundas, las que conciernen al alma, a la propia sombra del otro, aciertas. Un beso bonita.

Mr. Dupin dijo...

Primero que nada un saludo! hace tiempo que no comentaba en tu blog porque hace tiempo que ando lejos de la bloguesfera. En breve y con gusto leere tus posts anteriores.

Me encanto el homenaje a los abuelos. Abuelos e historias contadas son terminos que cuando se relacionana crean en la mente de los niños la magia. Y cuando uno crece la sigue buscando en historias y en libros.

Si algun dia tengo nietos, les hablare a ellos acerca del enano saltarin y sus personajes.

A-B-C dijo...

¡Hombre Layna! me sonrojo pero viniendo de ti lo agradezco porque me lancé con mis conjeturas. Además sé que no será la última vez que meta la pata y otras veces me pasa con cosas más serias. Todo esto me recuerda una canción de REM titulada Everybody Hurts

Mr. Dupin saludos, te agradezco las explicaciones pero que sepas que aquí no son necesarias. ¡Si eres de los incondicionales!!!! y encima si me dices que vas a leer post que he escrito anteriormente. En numerosas ocasiones yo paso por blogs, leo y no comento por la razón que sea, aunque me guste lo que he leído. En cuanto a lo de ser abuelo, te imagino cariñoso. A mi me encanta ser tía y mimar a mis sobrinos de sangre o prestados. A los padres les toca currárselo más duro, pienso.